Si quieres ser feliz: fluye con la vida.

Reconecta con la naturaleza

Tomar las riendas de nuestra salud

Mariano Bueno Tomar Las Riendas De Nuestra Salud

La actitud de preocuparse por la salud de las personas y del planeta (conciencia ecológica), no debe verse tan sólo como una moda: la supervivencia de nuestra sociedad y el futuro de las próximas generaciones depende de nuestros actos presentes. Nuestra salud y la del planeta en general están cada vez más en nuestras manos y no tenemos derecho a inhibimos.

Y no podemos -no debemos- dejar que nuestro destino lo decidan gobiernos, ecologistas o médicos. Lo coherente es una actitud personal consciente y comprometida que, conocedora de los problemas reales, se esfuerce más por evitarlos desde su origen que en parchear sus efectos nocivos.

Todo esfuerzo que hagamos para conocer mejor nuestro organismo y sus sutiles respuestas ante cualquier situación -por difícil que sea- será de gran ayuda para la búsqueda (y encuentro) de la salud, entendida como algo más amplio que la mera “ausencia de enfermedad”.

Para lograrlo, tendremos que empezar a tomar las riendas y las responsabilidades de nuestra vida y no seguir optando por el desconocimiento total de nuestro organismo, dejándolo en manos de los llamados “especialistas”. Una actitud que muchos ya han adoptado y que ha provocado un mayor interés e inversión investigadora en campos como la prevención, el conocimiento real de los factores de riesgo y las actitudes que permitan un funcionamiento óptimo de nuestro cuerpo (ejercicio, alimentación, respuestas psicológicas, etc.).

Esperemos que en las próximas décadas cambie esta actitud irracional -aunque muy lucrativa-, de forma que se potencie mucho más el desarrollo de nuestras propias respuestas naturales ante cualquier agresor externo -virus, gérmenes, sustancias tóxicas, frío, calor o campos electromagnéticos intensos, y se extienda el conocimiento de aquellas actividades idóneas para el buen funcionamiento orgánico, biológico o psicológico del ser humano.

Bien sabido es que el estrés, al agotamiento físico o mental y las carencias afectivas disminuyen nuestra capacidad de respuesta inmunológica, abriendo de par en par las puertas al desequilibrio y la enfermedad. Algo que también sucede con la alimentación deficiente o la vida excesivamente sedentaria.

Nuestro organismo es lo suficientemente inteligente y capaz de hacer frente a cualquier eventualidad. Conozcámosle y ayudémosle a que fluya con la vida. El resultado será el perfecto equilibrio global -físico y mental-, la salud y la felicidad, en sus más amplios sentidos.

Tan sólo puedo concluir estas observaciones con una evidencia que me resulta incuestionable: tanto los problemas como las posibles soluciones están totalmente en nuestras manos.